La mujer Virgo

La mujer Virgo prudente tiene rostro de madonna italiana: óvalo puro, frente amplia y lisa, ojos bien dibujados, cejas arqueadas, nariz recta, boca pequeña y dientes como perlas finas. Su tez es de rosa y miel. El cuerpo es poco insinuante: por muy bien formada que esté, siempre aparece modesto y discreto. No se siente cómoda con su físico y carece de soltura, sobre todo en la adolescencia.
La Virgo alocada tiene rasgos más marcados, la nariz más grande y la boca más sensual, a veces fruncida en una mueca irónica; su mirada es aguda y vivaz. Es charlatana y curiosa, con una afición al chismorreo que desagrada a su hermana de signo. Se ríe a carcajadas y viste llamativamente, sin temor a la excentricidad ni al mal gusto. Nunca está cansada: está agotada.
No está contenta: está loca de alegría. En resumen, la Virgo alocada se siente cómoda en lo superlativo.
A veces se produce una curiosa y atractiva mezcla de estos dos tipos morfológicos, que se puede comprobar en un personaje como Sofía Loren.

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