La mujer Virgo y su salud

La mujer Virgo es propensa a los trastornos digestivos e intestinales, que pueden llegar a hacerse crónicos: pasa de una colitis a una gastroenteritis, de una gastritis a un ataque de hígado.
También tiene achaques específicamente femeninos, que comienzan en la pubertad y terminan con la menopausia. Está, asimismo, expuesta a la aparición de quistes o fibromas.
Su sistema nervioso es delicado, más que el del varón, y tiene excesiva tendencia a estar en tensión.
Es propensa a los estados depresivos, sobre todo después de fases de excitación durante las que se siente capaz de acometer cualquier tarea o de estar en tres sitios al mismo tiempo.
A esto se añade que su vida profesional contribuye a agotarla. Si es enfermera, por ejemplo, no duda en prolongar sus horas de servicio o en sustituir a una compañera. Después de una dura jornada, al llegar a casa, se entrega con entusiasmo a los trabajos domésticos que desgastan sus fuerzas: su vigor es sorprendente, pues suele ser más bien menuda.
Si encuentra un objetivo para su vida, es capaz de liberar torrentes de energía.
Necesita calma y soledad, pero no un aislamiento prolongado. Si la soledad se alarga, se inventa multitud de ocupaciones, se agita más y más hasta que cae agotada. Es importante que la mujer Virgo regule su actividad.
Sólo se le puede recomendar que tenga buen criterio y que procure cuidarse. Le conviene recurrir a la homeopatía y a la acupuntura; también es recomendable que practique el yoga, ejercicios de relajación y natación; en su defecto, le resultará beneficioso acostumbrarse a pasear para combatir sus tendencias sedentarias.
Se cuida eficazmente con tisanas y, con sus recetas milagrosas, sus infusiones y sus remedios sencillos, sabe ocuparse también de los demás. Sus consejos en ese terreno son muy sabios.

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