La mujer Virgo y el amor

Es una excelente esposa: atenta, buena ama de casa y abnegada. El hombre encuentra en ella una compañera inteligente, que sabe acompañarle mejor que nadie y que siempre se mantiene en segundo plano. Pero es importante que no se vuelque demasiado en esa vida que no deja resquicio a la sorpresa: su compañero podría descubrir un día que se aburre.
La mujer Virgo es de esas de las que dicen los maridos: «No tengo nada que reprocharle. Mi mujer es perfecta: fiel, seria, ahorrativa… y desesperante». El amor muere con la rutina, y la mujer Virgo tiene demasiada tendencia a instalarse en la sumisión y la aceptación. Lo demasiado perfecto acaba por sofocar la pasión más ardiente. Por ello, la Virgo prudente debe aprender a ser un poco frívola y caprichosa, a reírse o a llorar por tonterías, a desahogarse y a rebelarse.
La Virgo alocada es más apasionada; suele tener la experiencia amorosa que se echa en falta en su hermana de signo, experiencia nacida de su búsqueda de un amor imposible, el único que para ella es digno de tal nombre. Mientras es joven vive intensamente, pero tiene la oscura conciencia de que no es feliz. Cuando alcanza la madurez teme, como la Virgo prudente, quedarse sola y haber estropeado su vida, y vuelca su afectividad en un amigo o en un animal de compañía, a falta de un niño que hubiera podido adoptar.
Es una mujer que despierta grandes pasiones, pero huye antes de que la atrapen. Sus amantes se casan con otras mujeres pero siguen cortejándola, lo que la halaga y le indigna a la vez: tiene la sensación de que ha perdido su oportunidad, por demasiado exigente o por temor a la decepción.

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