La mujer Piscis y su salud

La mujer Piscis padece malestares, languideces, desmayos y cansancios, pero sus achaques se van tan fácilmente como aparecen.
No le entusiasma el movimiento ni la agitación: su gran placer consiste en estar tumbada leyendo o escuchando música; su naturaleza contemplativa se acomoda muy bien a la falta de acción.
Es muy sensible y debe huir de los lugares donde no se sienta cómoda. Como conecta inconscientemente con todo y es extremadamente perceptiva, es muy importante que tome precauciones respecto a las personas que frecuenta: es muy fácil deprimirla, angustiarla o perturbar su siempre frágil equilibrio. También debe evitar las experiencias con lo oculto, hacia las que la llevan sus notables facultades de médium, y más aún el consumo de drogas y alcohol: le falta sentido de la medida y no tiene suficiente voluntad para imponerse un límite.
Es golosa pero, dada su tendencia a engordar, debe renunciar a los helados, el chocolate, los pasteles y los dulces. Le conviene una vida tranquila y con bastantes horas de sueño, pero sin caer en la pereza o la desidia.
Debe tener cuidado con el abuso de medicamentos, tanto tranquilizantes como estimulantes, pues le hacen más mal que bien.
Las medicinas naturales, las hierbas o el yoga están más indicadas para ella que la medicina tradicional. Por otra parte, sólo un homeópata podría orientarse en la maraña de síntomas que presenta la mujer Piscis.
Su remedio homeopático es, como para el hombre del mismo signo, el Ferrum phosphorícum.

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