La mujer Libra y su salud

La salud de la mujer Libra es, en general, mejor que la del hombre del mismo signo. Tiene, como él, los ríñones delicados, y debe purificarlos bebiendo mucha agua. Es propensa a las alergias, sobre todo cutáneas, y muy sensible al viento, al sol y a los productos más o menos tóxicos. Es bastante fuerte pero debe aprender a conocer sus límites, porque le cuesta mucho recuperarse cuando sobrepasa su umbral de fatiga. Emotiva e hipersensible, su salud depende aún más que en el hombre de este signo de su vida afectiva.
Durante toda su vida deberá vigilar los ríñones, la vejiga y los ovarios. Sus enfermedades (colibacilosis, por ejemplo) aparecerán siempre en períodos de tensión o de conflicto. Su malestar interior puede también traducirse en contracturas musculares dolorosas, principalmente en los hombros o en la región lumbar. También debe vigilar su circulación.
Si se somete a una disciplina bastante estricta, su salud es bastante satisfactoria: un mínimo de ejercicios aeróbicos o unas tablas diarias de gimnasia, si no quiere practicar un deporte más enérgico. Ello no supone un gran sacrificio para la mujer Libra, pues se preocupa mucho por su aspecto. Es, además, menos dada a los excesos que el hombre del mismo signo.
No le importa someterse a frecuentes sesiones de masaje, si es necesario, ni seguir un régimen. Dedica buena parte de su presupuesto y de su tiempo al cuidado personal. Su belleza es su debilidad: no permite que se la vea si no está impecable de pies a cabeza.
En su dieta están contraindicados el vino blanco, la acedera, las espinacas, los espárragos y, en resumen, todo aquello que ataque el riñon o la vejiga. Pero será difícil que desista de beber champaña, que ella adora.

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