La mujer Leo y su salud

La mujer Leo es vital y resistente, cualidades reforzadas por una verdadera valentía; parece aún más fuerte y sufrida que el hombre del mismo signo… quizá como en el reino animal, donde la leona pasa por ser más enérgica que su señor y maestro. Reacciona mejor ante la adversidad, sin duda porque está menos obsesionada por el éxito.
La vista es uno de sus puntos débiles y, si su coquetería le prohibe usar gafas, debe recurrir a las lentes de contacto.
También está expuesta a trastornos circulatorios y cardíacos, más funcionales que orgánicos. Es propensa a sufrir palpitaciones, taquicardias y espasmos cardíacos incómodos, pero poco peligrosos.
Los nativos de este signo, tanto hombres como mujeres, están asimismo expuestos a las enfermedades medulares.
Aunque aconsejarle una vida sana no tendría nada de original, debe aprender a conocer sus límites si no quiere padecer malestares extraños, difíciles de diagnosticar, mezcla de fatiga, vértigos, subidas o bajadas de tensión y anemia. Como el hombre del signo, la mujer Leo tolera muy mal la enfermedad o la inactividad.
Por ello le conviene someterse a chequeos periódicos y cuidar su sueño, pero en lugar de somníferos debe tomar calmantes suaves o recurrir a la acupuntura. Se le recomiendan infusiones de azahar o de tila, remedios tan sencillos como eficaces para prevenir los trastornos circulatorios.
La mujer Leo gusta de la cocina muy elaborada y mejor presentada, pero no es glotona y rara vez tiene problemas con su línea. Por otra parte, es demasiado coqueta como para permitirse la menor dejadez en cuanto a su belleza.
Su mayor problema, como para el hombre del signo, es aceptar el envejecimiento. Se rebela contra esa maldición, lo que a menudo la lleva a vivir con demasiada intensidad, para que la muerte llegue antes que la decrepitud, o a tratar de mantenerse joven el mayor tiempo posible, por todos los medios.