La mujer Leo y el amor

Si en su juventud la mujer Leo tiene la suerte de encontrar a un hombre digno de su admiración y de su abnegación, un hombre que sepa amarla como merece, se convierte en una esposa admirable, que educa perfectamente a sus hijos, estimulando sus capacidades afectivas e intelectuales. Pide mucho, pero da tanto como pide.
Si la fortuna le es adversa y se casa con un hombre que no le conviene, busca en su profesión las satisfacciones que aquél le niega y conserva celosamente su independencia.
Cuando el hombre de su vida es poeta, artista o sabio, no tiene inconveniente en renunciar a todo por él, sirviéndole de apoyo y estímulo y ayudándole hasta más allá de sus fuerzas si es necesario.
Como persona centrada en sí misma, se convierte a veces en una especie de coleccionista, por cuya vida desfila una interminable serie de amantes que le sirven para halagar su vanidad. Otras veces, sin embargo, sorprende con teatrales crisis de conciencia, Menas de encendidos discursos de contenido confusamente religioso.