La mujer Géminis y su salud

Todo depende de su sistema nervioso y de su equilibrio psicológico. Cuando no tiene demasiados problemas, afectivos o de otro tipo, su salud es excelente: está perpetuamente en movimiento, por no decir agitada, y aparece risueña y locuaz. Cuando las cosas le van mal sufre diversos trastornos que van desde la jaqueca hasta dolores indefinidos, desde trastornos menstruales hasta toses persistentes: puede ser cualquier cosa. Se trata, sobre todo, de tener algo con qué justificar su insatisfacción, su angustia, su agresividad, sus nervios: precisamente, todo lo que le reprochan cuantos la rodean.
Como el hombre Géminis, debe vigilar las vías respiratorias superiores, pero su principal punto débil es el sistema nervioso central.
En buena lógica, pues, debe evitar todo lo que pueda acarrearle un desequilibrio: trasnochar, el alcohol, el tabaco y una vida demasiado agitada, que le entusiasma pero que no puede llevar sin pagar las consecuencias. Aunque necesite aire puro, lo que de verdad le gusta es la ciudad y sus diversiones. Por tanto, debe obligarse a romper su ritmo de vez en cuando y descansar algunos días. Pero con una condición: que no corra el riesgo de aburrirse y que no esté sola demasiado tiempo. De lo contrario, su fondo melancólico sale a la superficie y el remedio es peor que la enfermedad.
La mujer Géminis tiene tendencias maníaco-depresivas muy evidentes. Necesita, por tanto, que su entorno sea tonificante y equilibrado y llevar una higiene de vida bastante estricta. Le conviene mucho realizar ejercicios de relajación.