La mujer Escorpio y su salud

Como el hombre de este signo, la mujer Escorpio sufre trastornos que afectan al aparato genital, como desequilibrios hormonales, dismenorrea o amenorrea. Necesita someterse a una vigilancia médica periódica, desde la pubertad hasta la menopausia. También es propensa a la esterilidad y a los abortos espontáneos, lo que explica que cuando es madre defienda a sus hijos con extraordinaria vehemencia.
Como el hombre del signo, tiene un notable vigor: padezca lo que padezca, aguanta en pie y sigue trabajando. La amenaza para ella está en sus tendencias autodestructivas y en un temperamento ansioso, que la lleva a somatizar sus conflictos interiores traduciéndolos en enfermedades. Los médicos se encuentran con frecuencia completamente desorientados ante ella. El psiquiatra o el psicoanalista obtienen mejores resultados, porque la ayudan a tomar conciencia de su agresividad y de su ansiedad. También le dan buenos resultados las medicinas alternativas.
Debe evitar a las personas que buscan su amistad para absorber de ella la energía que les falta y que la dejan deprimida y, a veces, agotada. También debe alejarse de los pesimistas, los nihilistas y los que tienen tendencias suicidas, que pueden despertar en ella sus pulsiones más negativas.
Es absolutamente indispensable que rechace las experiencias ocultistas, la droga, el alcohol en grandes cantidades y, en una palabra, todo lo que pueda abrir brechas en su sistema defensivo o hacer surgir a la superficie los demonios encadenados en los infiernos de Plutón, el planeta que rige el signo.
Es bien conocida la historia del escorpión y la rana: el bosque arde, y todos los animales huyen hacia el río. El escorpión ve a la rana y le dice: «Rana, déjame subir a tu espalda para cruzar el río». Y la rana responde: «¡Bromeas! Si te ayudo a cruzar, cuando estés en mi espalda me picarás y moriré». «No -dice el escorpión- porque si te pico y te mueres, yo también me ahogaré». Convencida, la rana deja subir al escorpión sobre su espalda. Pero en medio del río, el escorpión pica a la rana, y ésta le dice en su agonía: «Pero, ¿qué has hecho? Tú también vas a morir», y el escorpión le contesta: «¿Qué quieres? Es mi carácter…».
Esta fábula ilustra la fuerza autodestructiva que se da en este signo y que actúa contra toda lógica. La mujer Escorpio debe luchar contra sí misma con todas sus fuerzas si quiere evitar graves enfermedades o fracasos sentimentales. La mujer, que está más condicionada socialmente que el hombre para acallar sus cóleras o reprimirlas, necesita encontrar un medio de canalizar eficazmente su agresividad. En caso contrario, se expone a pasar la vida de médico en médico.
En el aspecto dietético, sirven para ella las mismas indicaciones que para el hombre. No obstante, tiene tendencia a verse obesa, cuando la mayoría de las mujeres envidiarían su silueta, y es aficionada a seguir regímenes demasiado severos, que no son sino otra forma de maltratarse a sí misma.
Está siempre tentada por la desmesura y el exceso, por lo que le conviene buscar cierto equilibrio y llevar una vida sana.

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