La mujer Cáncer y la salud

La mujer Cáncer es muy sensible a las fases de la luna, que modifican su humor y su comportamiento; también influyen en su sueño, provocando crisis de sonambulismo y pesadillas; algunas llegan a mostrar capacidades de videncia, por lo que las mujeres nacidas bajo este signo deben prestar atención al sentido premonitorio de ciertos sueños.
Cuando tiene angustias o preocupaciones, la mujer Cáncer desarrolla una marcada tendencia a caer enferma. Somatiza a diversos niveles, principalmente digestivo o respiratorio, pero también alérgico, que se manifiestan mediante crisis de asma o de urticaria, por ejemplo. Le conviene cuidarse los senos, pues es proclive a mastitis, quistes, abscesos, etc. En la adolescencia padece a menudo trastornos endocrinos, acompañados de tendencia a la gordura. Suele sufrir de pesadez en las piernas y es propensa a retener agua en los tejidos.
A veces le parece que le duele todo, o bien siente fatiga sin motivo, o bien contracturas musculares que no son sino la manifestación física de sus problemas psíquicos.
En materia dietética, valen para ella los mismos consejos que para el hombre del mismo signo. No obstante, le conviene consultar a un psicólogo si tiene trastornos persistentes o si se angustia con excesiva frecuencia.
La mujer Cáncer suele encontrar su equilibrio en la maternidad; adora a los niños, sobre todo a los muy pequeños: de adolescente suele proclamar que desearía una docena de hijos. Pero después del segundo o el tercero, el cansancio les hace cambiar de opinión.
Tiene el sistema nervioso delicado y es de naturaleza emotiva, lo que hace que sea propensa al llanto. Su salud depende de su felicidad y de su seguridad.
Odia la idea de vejez, la de los demás casi tanto como la suya, pero debe aprender a aceptarla. Suele resultarle de gran ayuda a ese respecto el convertirse en abuela.