La mujer Cáncer y el amor

Si durante la niñez ha tenido una estrecha relación con su padre, si le ha idealizado o le falta, la joven Cáncer persigue toda su vida esa imagen a la que no quiere renunciar. Encuentra en su camino, y no es casual, hombres maduros en los que busca protección y ternura. Pero si dicha relación no ha sido sana, si ha sido conflictiva o tensa, la mujer Cáncer, insatisfecha, se instala en una infancia permanente, perniciosa en la medida en que le impide progresar. El papel de mujer-niña exige mucha astucia: no es fácil dar la impresión de que no se sabe hacer nada, de que no se puede hacer nada sin ayuda. La Cáncer equilibrada desea el matrimonio y los hijos. Si un día debe elegir entre su profesión y su «vida como mujer», sacrificará la primera sin dudarlo. Cuando es joven sueña con el Príncipe Azul, pero con los años renuncia a sus sueños y se consagra enteramente a sus hijos, a veces en perjuicio del marido. Ni al hombre ni a la mujer del signo les conviene vivir con los padres o con los suegros, pues su matrimonio resiste mal el vínculo de dependencia.
La mujer Cáncer debe desconfiar de su inclinación al sometimiento, de su naturaleza ilusionada (que la expone a repetidas decepciones), de sus juicios ingenuos y de su pasividad: no debe dejar que otro decida su destino por ella.