La mujer Acuario y el amor

La mujer Acuario sueña con amores maravillosos, como una niña romántica que espera al Príncipe Azul. El hombre de su vida debe ser ante todo admirable: un gran artista, un pensador, un político notable… la profesión poco cuenta. Es su faceta vanidosa. Pero será dura, hostil y despectiva cuando se sienta decepcionada. Jamás perdona un desengaño, sin que nunca se le ocurra pensar que éste puede deberse a su falta de criterio. Le gustan las relaciones incompletas, el ensueño, los pequeños rituales del amor: los intercambios epistolares apasionados, las interminables conversaciones telefónicas, el galanteo ingenioso…
Más incoherente que el hombre del signo, la mujer Acuario puede casarse varias veces a la vez que defiende el celibato, unirse al que no ama o volverse a casar con quien ha abandonado.
Aunque toda su vida desea seducir, comprende a partir de cierta edad que vive mejor sola. A veces deja de amar al marido, pero evita romper el matrimonio por piedad y porque cree ser útil -y lo es- y quiere conservar su amistad. Pero, en esos casos, aturde y aburre al hombre con sus charlas interminables, mediante las que trata de reaccionar frente a la angustia. En esto difiere del hombre del signo, que generalmente es parco en palabras.
Pero tiene a su favor que es capaz de todo por el hombre al que ama. Si es necesario, sacrifica por él la comodidad, el tiempo y la salud, y le perdona sus infidelidades y sus pequeñas cobardías. Como madre, suele ser demasiado protectora, sobre todo si tiene un hijo único.
Si ha tenido una educación estricta, es más virtuosa que ninguna, hasta que un día manda todo a paseo y se convierte, con infinito placer, en la vergüenza de la familia.

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