La manera de ser de la mujer Tauro

La mujer Tauro tiene las mismas virtudes sólidas que el hombre de este signo: sencillez y un carácter directo y bonachón, risueño y alegre. Es, sin embargo, menos desconfiada que el hombre Tauro, y menos hermética también. Su personalidad varía muy sensiblemente según el medio en que se mueva. Permanece atada a las tradiciones que ha conocido en su juventud. Si es de origen rural, conserva siempre apego por el campo y un instinto certero sobre las cosas de la tierra.

Si ha nacido en el lujo, difícilmente puede prescindir de él. Si ha tenido una infancia difícil, tiende a buscar un rico protector que le asegure bienestar, sobre todo si no posee los medios intelectuales que le permitirían salir adelante sin ayuda. En este último sentido se comporta con naturalidad, sin remordimientos, convencida de que debe valerse de lo que Dios le ha dado: una belleza turbadora y el arte de conquistar a los hombres. Por el contrario, si ha nacido en una familia regida por el sentido del trabajo y de la responsabilidad, no tarda en fundar un hogar o en consagrarse en cuerpo y alma a una profesión.

La mujer de este signo tiene, a pesar de su alegría, un carácter difícil. A veces es vengativa y rencorosa, con fuertes ataques de cólera que no puede evitar aunque quiera. Es muy susceptible, y a veces cree que se habla mal de ella a sus espaldas. Admite mal las críticas y le falta sentido del humor. Cuando le ciega la ira, dice cosas de las que más tarde se arrepiente; pagaría cualquier cosa en esos momentos por no haber pronunciado ciertas palabras, pero demasiado a menudo cree que lo que ha dicho o hecho es irreparable.

La abundancia la tranquiliza. Le encanta que sus armarios estén llenos y su guardarropa bien provisto, o sencillamente tener una buena cuenta bancaria. Confía más en las joyas que en los títulos, en la tierra que en el oro. Le encanta recibir y lo hace con exquisita hospitalidad. Prepara excelentes y copiosas comidas. Tiene muy desarrollado el sentido del rito.

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