Hechizo telepático

En este interesante hechizo, más que en ningún otro, es necesaria la concentración mental, ya que el mismo necesita sólo de ésta para el buen éxito del trabajo a realizar.

Puesto que no se requiere la utilización de ninguna clase de parafernalia o disposición especial, su práctica alcanzará los fines deseados si el operador tiene bien claras sus intenciones.

El trabajo habrá de realizarse cuando se tenga la seguridad de que el amado se encuentra durmiendo, comenzará un viernes de madrugada y se prolongará durante los seis días restantes, por lo que tendrá una semana de duración. Deberá realizarse siepre a la misma hora.

A tal efecto, en una mesita se pondrá una copa de cristal llena de agua y dos velas a ambos lados de la copa, de un tamaño equivalente al borde de la misma y colocadas a unos diez centímetros de distancia, aproximadamente.

Tras encender las velas, apoyar los codos en la mesa, sosteniendo, en actitud pensante, la cabeza entre las manos. Se observará detenidamente la superficie de la copa sobre el agua, y se imaginará que aparece el amado. Visualizarlo saliendo del agua, tomando apariencia y tamaño real, verlo lo más claramente posible, sintiéndolo como si estuviese realmente frente al interesado.

Hablarle ahora de amor, susurrando con voz segura los sentimientos que nos merece. Tras declarárselo, convencerle de que se enamore y ver cómo accede a las peticiones y se siente irremisiblemente atraído hacia el interesado.

Increpar, mandar, obligarle a que le ame e imaginar lo que sucedería, y cómo sucedería, viviéndolo en el propio cuerpo… El hechizo telepático tendrá una duración mínima de 15 minutos y máxima de media hora.