Hechizo del sapo

Habrá de conseguirse un sapo, que deberá tener el sexo de la persona a quien se desee hechizar, haciéndose con un espécimen lo más grande posible.
Una vez que se tenga seguro (bien agarrado y sujeto para evitar cualquier tipo de molestias que pudiera ocasionar), deberá pasárselo cinco veces por el bajo vientre, utilizando la mano derecha, a la vez que se dicen estas palabras:

«Sapo, sapito, así como yo te paso por debajo de un vientre, así (nombre de la persona a quien se quiera hechizar) no tenga sosiego ni descanso, mientras no venga a mí de todo corazón y con todo su cuerpo, alma y vida».

Hacerse con un hilo fino de seda verde y enhebrarlo a una aguja lo más fina posible, cosiendo el pellejo que rodea a los ojos de abajo arriba, evitando dañarle la niña, pues el amado podría quedar ciego. Una vez terminada esta operación, se dirá lo siguiente:

«Sapo:, yo, por el poder de Lucifer, el príncipe Baalzebuth, te cosí los ojos, que es lo que debería de hacer a (nombre de la persona) para que no tenga sosiego ni descanso en parte alguna del mundo sin mi compañía, y ande ciego para todas las mujeres/hombres. Véame únicamente a mí y en misólo tenga su pensamiento. (Nombre de la persona) aquí estás preso y amarrado sin que veas el sol ni la luna hasta que no me ames. De aquí no te soltaré; aquí estás cautivo, preso; así como lo está este sapo».

Colocar a continuación el sapo en una olla de barro, que contenga agua, y que irá renovándose todos los días, procurando que el animal no muera.
Una vez conseguido el propósito, soltar al sapo en un monte o bosque, junto a un riachuelo, lago o estanque, habiéndole descosido previamente los ojos. Así, el sapo quedará desligado de la persona y ésta, por el contrario, os amará.