El hombre Virgo

Hay dos tipos de hombre Virgo que se oponen. El Virgo prudente, o clásico, se caracteriza porque no se hace notar: sus rasgos son regulares y delicados, sin nada que choque o retenga la mirada. Es difícil describirlo, y para ello se suelen emplear expresiones poco precisas, como: «es bastante atractivo», o «tiene facciones regulares». La frente es bastante despejada, pero sin que llegue a ser un signo distintivo; la nariz es recta, ni grande ni pequeña. Quizá lo más notable en esa cara sean los ojos vivaces y observadores. La boca es más bien delgada, con labios finamente dibujados y apretados uno contra otro. Su voz no tiene gran alcance.
Es generalmente esbelto y se mueve rápidamente, con ligereza. El cuerpo es armonioso, pero los hombros no son anchos y el conjunto nunca es atlético. La estatura es mediana.
El otro tipo, el Virgo loco, no estaría regido por Mercurio sino por Vulcano (planeta hipotético, transplutónico). Al contrario que su hermano de signo, es fácil de caricaturizar: se parece a Polichinela. Sus ojos son más vivaces y algo burlones; la nariz es larga y grande. La boca es expresiva, movediza, a veces contraída en un rictus. Su cuerpo no es bello. Con la edad engorda y a veces llega a tomar una apariencia casi grotesca. Como Vulcano, su maestro, es frecuente que se vea afectado por la cojera a consecuencia de una enfermedad o accidente.

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