El hombre Virgo y el amor

Entre los nativos de este signo abundan los solteros. No se puede ver en ello una casualidad, habida cuenta de que son personas desconfiadas y exigentes. El hombre Virgo no está en absoluto dispuesto a conformarse con lo primero que se le presente: teme que lo estafen, lo traicionen, lo abandonen o, lo que le inhibe más todavía, que asalten su intimidad exigiéndole manifestaciones externas de las que no se siente capaz.
Su pudor, su amor por el silencio, no favorecen ciertamente una comunicación a la que se niega con toda su alma. Virgo habla de todo menos de lo que le atañe íntimamente: se defiende contra toda intrusión y rechaza los excesos de pasión. Con los años, su desconfianza se atenúa y aprende a saborear los encantos de la confidencia.
Cuando se casa, tiende a vivir un poco al margen de su mujer.
Cumple con sus deberes familiares, le asegura la subsistencia y se ocupa de la educación de sus hijos, pero hay cosas de las que no habla. Por ello no es raro que su mujer se sienta frustrada o insatisfecha, que su matrimonio se rompa o, en el mejor de los casos, que a partir de cierta edad su relación conyugal se limite a los crucigramas al atardecer, la televisión y las cuentas de la casa.
El hombre Virgo suele ser fiel. Si no lo es, su gusto profundo por el secreto le hace actuar discretamente. Se justifica asegurando que no quiere que su mujer sufra, pues respeta su hogar o, al menos, la fachada que queda de él.
Puede, sin embargo, amar largo tiempo a la misma mujer si ésta le ama lo suficientemente o si es lo bastante hábil como para demostrarle admiración y reforzar constantemente su confianza en sí mismo, proporcionándole una vida cómoda y protegida.

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