El hombre Libra y su manera de ser

El hombre Libra no puede evitar tener en cuenta al otro. Vacila antes de decir una palabra hiriente o de ser agresivo. Teme causar dolor, pues proyecta en el otro su propia sensibilidad, y a menudo eso le frena. Pero también le hace muy vulnerable a la mirada de los demás, al juicio ajeno, lo que muchas veces le impide actuar.
Como necesita que lo juzguen bien y no admite que lo rechacen, se esfuerza en hacerse amar.
Quiere que su encanto se manifieste con todos y en todo momento. Necesita alejar de sí toda amenaza de agresión y no soporta la hostilidad.
Tal disposición tiene el inconveniente de que emplea demasiadas energías en organizar y mantener su seguridad.
Libra es un hombre conciliador, diplomático, hábil e inteligente, que manifiesta en su vida un notable espíritu de equidad. Trata siempre sinceramente de sopesar los pros y los contras de cada situación: no quiere cometer injusticias. Sin embargo, y sin duda porque le cuesta mucho resolver sus propias dudas, se aferra a sus juicios o a sus decisiones con rigidez y muestra, para sorpresa de muchos, un algo de tiránico, maniático y exigente.
Se resguarda tras cierto moralismo un tanto conformista. Y, sin embargo, cuando se le ataca en ese terreno, cuando se apela a su amplitud de criterios o a su equidad, reacciona con buena voluntad y se esfuerza en comprender mejor.
No es raro en el hombre Libra que se refugie en la futilidad y la frivolidad, en las facetas más influidas por Venus y más femeninas del signo, para evitar las grandes decisiones y las acciones heroicas.
Libra es cortés, encantador, delicado y sentimental: seduce sin dificultad, aunque muchas veces se le reproche su inclinación al compromiso. Debe aprender a exteriorizar su agresividad, que existe necesariamente en una persona tan sensible.

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