El hombre Libra y el amor

El hombre Libra no resiste su propio encanto. Es decir, que es incapaz de decir que no, de rechazar a una mujer, cuando ha puesto en marcha cierto mecanismo. Se dice que su Venus es la del encanto vienes, la del champaña y el vals, la de los claros de luna y los poemas románticos. Trata de que su idilio sea una pequeña obra maestra y cae así en su propia trampa.
Está, como vemos, expuesto a una vida amorosa complicada. Como es un sentimental, se enamora fácilmente y se ve arrastrado por una especie de torbellino que le lleva de una a otra sin que esté seguro de sus preferencias. A todas promete, y no quiere herir a ninguna, convencido por añadidura de que ninguna podría vivir sin él.
De todos modos, la decisión final nunca es suya, y eso es lo que desea con toda su alma. Ama el amor por la idea que se hace de él, porque le proporciona un pretexto para trazar arabescos en el cielo o escribir poemas: mientras existan hombres Libra, no morirá el trovador enamorado de su dama.
Por otra parte, ama a las mujeres muy femeninas, un poco misteriosas, inaccesibles, altivas y peligrosas. Como le horroriza causar sufrimientos a los demás, por cobardía, se anticipa al castigo y trata de sufrir en su lugar.
Cuando se casa (aunque sería más exacto decir «cuando le casan») tiene las mejores intenciones del mundo: ser fiel y cumplir sus obligaciones. Pero no es fácil convivir con él. Si al principio es encantador, complaciente y amable, no tarda en volverse exigente y puntilloso, reclamando constantes cuidados hacia su persona y haciendo toda clase de comentarios desagradables sobre el aspecto de su pareja. Para gustarle, su mujer debe estar en todo momento de punta en blanco. Si no es Libra ella también, o Virgo, puede llegar a encontrar insostenible la situación y querer recobrar su libertad.
Pero eso no es fácil: en tales casos, como en todos, el hombre Libra elude siempre el en-frentamiento directo, multiplica sus concesiones y sus halagos con la esperanza de que las cosas se resuelvan por sí mismas. Sin embargo, si ella está totalmente decidida, acaba aceptando que lo abandone.

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