El hombre Leo y su salud

Aunque la apariencia del hombre Leo es muy buena, tiene puntos débiles. Aparte de su vista débil, debe vigilar el corazón. El nativo de Leo, tan seguro de sí mismo, es mucho más inquieto de lo que quiere admitir, sobre todo si tiene que encarar pesadas responsabilidades. En tal situación, Leo tiende a dejarse poco a poco devorar por las preocupaciones, con el consiguiente riesgo de cardiopatías. A ello contribuye lo poco y mal que duerme a partir de cierta edad, costumbre muy nociva para una persona que, como él, se exige demasiado.
Debe cuidarse la espalda, pues la tiene frágil y está expuesto a hernias discales y problemas de vértebras que dan lugar a vértigos y otros malestares.
Formidable trabajador, Leo posee una notable resistencia que agota las fuerzas de quienes le rodean. Pero debe aprender a no excederse, pues su resistencia también tiene un límite.
De vez en cuando le conviene reducir el ritmo y concederse unos momentos de respiro, durante los que le resulta beneficioso cambiar de actividad: lo esencial es que se distraiga y relaje su sistema neurovegetativo, siempre propenso a estar en tensión. Son muy recomendables para él la práctica del hata yoga o del tai chi, técnicas excelentes para el sistema nervioso y la recuperación de energía.
En el aspecto dietético le conviene estimular la circulación y evitar el exceso de carne, alcohol y todo lo que favorezca la hipertensión. Los platos aromatizados estimulan su apetito, lo cual le beneficia, pues a veces está tan sobreexcitado que no puede comer nada. Debe beber zumos de fruta (naranja y pomelo) y comer frutos secos ricos en azúcares naturales, alimento energético. También le convienen el azafrán, el laurel y el ajo, excelente hipotensor. Le recomendamos asimismo consumir aceitunas, tomates, zanahorias -excelentes para la vista- remolacha, germen de trigo y cereales.
Su remedio homeopático es la Magnesia phosphorica.