El hombre Escorpio y su manera de ser

El hombre Escorpio nunca hace nada a medias. Cuando le domina la faceta tenebrosa de su naturaleza, puede ser duro y despiadado con el débil, cruel, celoso e intransigente. En esos casos, sólo se fía de su instinto; agresivo frente a los demás, desprecia a quienes no comparten sus ideas y le gusta manipular a la gente, llevándola a donde él quiere.
Pero cuando se eleva sobre sí mismo, cuando quiere superarse, puede llegar más lejos que cualquiera. Su energía excepcional, su fuerza moral, su orgullo y su firmeza de carácter le pueden llevar a realizar grandes cosas: o bien se entrega en cuerpo y alma a oscuras tareas, o bien sacrifica su tiempo, su salud, su vida misma a una noble causa.
Su penetrante inteligencia y su gran perspicacia le permiten adivinar el punto débil de un razonamiento o la intención oculta de su interlocutor, desmontando sus argumentos con una precisión poco común. Se interesa por la filosofía, la metafísica y la ciencia, pero se le puede reprochar cierto sectarismo que tiene que ver más con una negativa a abandonar sus posiciones que con una incapacidad de cambiar sus puntos de vista.
Es difícil saber lo que piensa el hombre Escorpio, conocer sus verdaderos sentimientos o sus intenciones. Sólo se le puede juzgar por sus actos. Le gusta el secreto, y cree que tiene más poder si conoce la personalidad o los deseos de los demás sin que éstos le conozcan a él.

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