El hombre Escorpio y el amor

La pasión del hombre Escorpio no es en absoluto tranquila. La mujer que cae en sus garras se expone a juegos sutiles de dominio y sometimiento. Escorpio gusta de las lágrimas de la mujer amada: le complace el poder supremo que tiene sobre ella, ese arte de hundirla en los abismos de la desesperación o de llevarla a las cimas de la exaltación amorosa. Sus amores son una sucesión de enfrentamientos, de desgarros, de gritos de odio y de pasión. Todo hombre de este signo busca oscuramente a la mujer iniciadora y sublime, la que debería hacerle llegar a Dios. La quiere pura. Por tanto, si falla, debe castigarla. No puede caer; si lo hace, la trata como a una cualquiera, la desprecia y la envilece. Sólo una mujer de su temple, o capaz de comprenderle, puede defenderse y salir bien librada de esa situación.
Quizá por ese fenómeno inconsciente, el signo da tan alto número de homosexuales. Escorpio es el signo más sexual del Zodíaco, pero hay en el nativo una misoginia poderosa y un profundo rechazo de lo que le mueve: esa poderosa energía libidinosa. Le posee una fascinación por la muerte que le obliga a atacar con violencia el principio mismo de la vida. De ahí su desprecio por el amor y, paradójicamente, la intensidad de sus pasiones. No obstante, con el paso de los años puede optar por el matrimonio. Consagra entonces su vida a su hogar y a sus hijos, de cuya educación se ocupa celosamente. Es fiel a su esposa y trata de asociarla a su vida, de la que no se puede excluir cierta espiritualidad.

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