El hombre Capricornio y su manera de ser

El hombre Capricornio ha nacido frustrado. Por más que se le dé, por más que se haga por él, siempre siente que le falta algo. Necesita atenciones y ternura.
No tolera que lo rechacen, y menos aún que lo abandonen. Le domina una avidez formidable, pero debe aprender a encontrar una serenidad (serenidad a la que aspira, por otra parte) que no esté teñida de resignación o de tristeza.
Se comporta con gran calma, pues es muy dueño de sí mismo y reprime hasta sus enfados más violentos, preocupado siempre por la reacción de los demás. Sin embargo, debe aprender a vencer esa tendencia: si necesita lanzar unos cuantos gritos, ha de tener el valor de hacerlo.
Tiende a dejar que se acumulen los reproches y los rencores (que no olvida nunca), pero el día en que explota lo hace con una violencia desatada, que sorprende y desconcierta a los que le rodean, habituados a verle siempre impasible.
Se dice de él que es arribista y ambicioso, y a menudo lo es. Desde muy joven ha comprendido que cuanto más poder tenga sobre los demás, menos tendrán éstos sobre él. No le desagrada el mando y sin duda por eso le atrae la política.
A menudo se le reprocha que sea materialista, incluso codicioso. Hay algo de cierto en ello, pues encuentra en el dinero o en la posesión de bienes la seguridad que necesita. Pero como es un gran trabajador, siempre consigue asegurar su subsistencia e incluso la de los demás.
Necesita tener responsabilidades: si el destino no se las envía, las crea o las inventa. Ser responsable es para él lo mismo que ser necesario, incluso indispensable, y por tanto menos fácilmente rechazable.
El orgullo es su arma principal, pero de doble filo. Por una parte le empuja en la vida y, como tiene la tenacidad y la resistencia de un atleta, alcanza siempre sus objetivos. Por otra parte, ese mismo orgullo le impide pedir ayuda, confesar sus momentos de debilidad y admitir sus pequeñas cobardías. Intenta vencer la tentación de aceptar compromisos por temor a los enfrentamientos, pero cuando cae en ella se lo reprocha siempre a sí mismo.

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