El hombre Cáncer

Es importante distinguir dos tipos de nativos de Cáncer: el redondo, de rostro aniñado, nariz pequeña, a veces respingona, y ojos grandes e ingenuos, siempre muy abiertos, como el recién nacido que se maravilla ante todo lo que ve. La boca, muy grande, aparece fruncida en un mohín sensual.
El cuerpo tiende a ser regordete, de músculos no muy firmes y piel a menudo blanca. Tiene el estómago prominente desde muy joven, las caderas bastante pesadas, el tronco largo y las piernas cortas. Presenta en general un aire de inmadurez.
El alargado es Pierrot o Don Quijote, que contrasta con su hermano redondeado, Sancho Panza. Es el poeta nostálgico a quien se reconoce por los ojos caídos, la nariz larga, los labios finos y el rostro demacrado. Su mirada, soñadora y asombrada, ve más allá de las formas reales, imaginando enemigos donde no hay sino molinos de viento. Este Cáncer es esbelto, alto y delgado, pero no muy musculoso.