El hombre Cáncer y el amor

Si tiene una fijación demasiado grande por su madre, el nativo de Cáncer se arriesga a no librarse nunca de ella y a interesarse poco o nada por el sexo opuesto. Pero, en general, su sensualidad le lleva hacia las mujeres, correspondan o no a la imagen de la madre. Si se siente realizado en la paternidad, con los años siente una fuerte inclinación por las jovencitas, con quienes tiende a establecer una relación de fuerte carga paterno filial. Ellas, por su parte, se suelen sentir muy atadas a ese amante sabio y delicado.
A menudo se le reprocha que prefiera la cantidad a la calidad, pero hay que decir en su descargo que gusta mucho a las mujeres y que las comprende como nadie, ya que es psíquicamente muy femenino. Muy intuitivo ante la mujer, percibe nítidamente sus deseos y la hace vivir en un universo fantástico y maravilloso.
También se le reprocha que sea susceptible, que protagonice escenas de celos y que abrume a su pareja con insoportables chantajes afectivos, en los que se complace en infantilizar la relación y en el juego del verdugo y la víctima.
Junto al Cáncer infiel e inquieto hay otro que desea sencillamente casarse con una mujer buena que sea la madre de sus hijos, acepte sus pequeñas manías y, en definitiva, sea la que mande en casa. Es éste un hombre encantador con sus hijos, que sabe jugar con ellos y comprenderlos. Para él, una mujer, una casa, unos niños sanos, una pipa y unas zapatillas representan la aspiración máxima. Sueña con viajar sin nunca dejar el puerto, mientras que el otro Cáncer viaja sin cesar, soñando con un puerto donde le aguarden mujeres que le amen tiernamente.

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