El hombre Acuario

Lo más llamativo del hombre Acuario es su aire angelical: tiene cejas altas y arqueadas, que le dan una mirada sorprendida, bondadosa e ingenua. Suele tener patas de gallo (signo de benevolencia), que se acentúan con la edad. La nariz es pequeña, recta y algo ancha; la boca bien dibujada y una frente alta y despejada completan su fisonomía, coronada por unos cabellos claros y finos. Los que comprendan aquello que tienen en común Mozart, Lord Byron y James Dean serán capaces de reconocer a un Acuario. En ocasiones, el nativo de este signo tiene los ojos negros, con una mirada fija que le da un aire ausente y alucinado. Aunque muy cerebral, Acuario tiene el alma tierna, y lo lleva escrito en su rostro risueño y amable; suele fruncir la nariz, a la manera de los conejos para saludar. El cuerpo es delgado, de andares nerviosos y un poco saltarines.
Suele ser un hombre atractivo, de rasgos finos y dotado de una elegancia natural. Seduce mediante la inteligencia, el sentido del humor y la dulzura de su mirada: nunca es fanfarrón ni pretencioso.

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