El hombre Acuario y su manera de ser

No es fácil describirlo, pues el hombre Acuario es un mundo de contradicciones. Entre los rasgos básicos de su carácter destaca su sentido de la independencia, su aversión por las obligaciones y los caminos trillados, la originalidad de sus ideas, su curiosidad intelectual y su gusto por las experiencias nuevas. Quiere conocerlo todo, especialmente lo que otros no han descubierto aún.
Es un hombre sensible y bondadoso («nunca se es demasiado bueno», decía el dramaturgo Marivaux, nativo de este signo), con un gran sentido de la amistad, pero que a veces se muestra extrañamente ausente o indiferente.
La contradicción fundamental de su naturaleza consiste en que es un cerebral, movido por la inteligencia y por las ideas, que sin embargo reacciona casi únicamente a los sentimientos y la afectividad. De ahí su incoherencia en la vida sentimental y su credulidad, su sorprendente ingenuidad: no hay en él ni rastro de malicia.
El hombre Acuario, que se pasa la vida luchando contra el conformismo y el conservadurismo, es muy susceptible y vehemente, pero no es rencoroso y olvida las injurias en cuanto comprende las razones que mueven a sus adversarios.
Es indiferente a las riquezas: puede ganar mucho dinero y perderlo de golpe en una especulación arriesgada. Se adapta sin esfuerzo a todas las situaciones y sólo ama lo imprevisto. Como es tímido, necesita tiempo para adquirir soltura en sociedad, pero una vez la tiene está encantado de lucirse. Es solitario y, sin embargo, nada le gusta tanto como tratar con la gente. Es cordial con propios y extraños, pero se entrega poco: su amabilidad tiene algo de superficial.
Está más apegado al futuro que al presente; es un enamorado de la utopía, un apasionado de la ciencia ficción (Jules Verne, George Orwell). Tiene una personalidad muy compleja que, sin embargo, presenta todas las apariencias de la simplicidad.

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