El aspecto oscuro de los rituales con velas

rituales con velas
Cualquier proposición sobre el ritual con velas va invariablemente asociada, en la «mente popular», con lo que se ha dado en llamar la práctica del Vudú, consistente en pinchar alfileres en una figura de cera (aunque ésta tampoco sea realmente una práctica específica del Vudú, sino puramente un acto de magia negra). La cera puede utilizarse -y el ritual con velas- para propósitos malignos, pero es una manipulación muy peligrosa, pues quien la lleva a cabo puede perecer en medio de las llamas.

Que sirva de aclaración la descripción de este ritual.

El Ejecutante toma un trozo de cera o de barro y empieza a trabajarlo, dándole los contornos generales de un ser humano. Durante el tiempo que esté atareado, el Ejecutante tendrá la mente firmemente concentrada en la victima en cuestión. Básicamente la figura ha de ser muy basta de silueta -sin ningún detalle facial o físico-, tan sólo un cuerpo, una cabeza, dos brazos y dos piernas. Pero para el Ejecutante la figura representa a la víctima. Ve en la figura la cara de la víctima.

Ve los detalles de su cuerpoT sus posturas, sus gestos. Para él, es la víctima. Si tiene en su poder algo que pertenezca a la víctima puede mezclarlo a la cera, lo que le ayudará tremendamente en su identificación. Tradicionalmente se utilizan trozos de uña, mechones de pelo o algo similar. Esto crea un fuerte lazo entre la figura y la víctima.

Una vez acabada, hay que poner un nombre a la figura, simular un bautismo. Rociarla con agua salada y luego mantenerla sobre el humo del incienso, mientras el Ejecutante nombra a la víctima en cuestión. Una vez hecho esto, es necesario envolverla en un paño blanco limpio y dejarla de lado hasta que se desee utilizar.

Para realizar el trabajo de magia maléfica, el Ejecutante se provee de nueve alfileres nuevos, sin usar. Coloca la efigie de cera delante de él y pincha los alfileres, uno a uno, en la figura con el deseo de que algo particular suceda.

Puede, por ejemplo, pinchar los alfileres en la cabeza de la figura pronunciando las siguientes palabras: «Que …. (Nombre) …. se ponga enfermo».
O puede apuñalar el pecho de la figura al tiempo que pronuncia estas palabras: «Que …. (Nombre)…. tenga un ataque al corazón». Para que esta magia simpatética actúe, el Ejecutante debe estar realmente fuera de sí, realmente furioso. Tiene que encontrarse tan encolerizado con la víctima que si ésta estuviese de cuerpo presente, el Ejecutante, con toda seguridad, la atacaría.

El Ejecutante debe adoptar toda clase de precauciones a la hora de tocar los alfileres. Cuando esté clavando uno de ellos, tiene que andar con un cuidado tal que ni tan siquiera puede rozar ninguno de los otros alfileres que ya ha puesto. Si accidentalmente roza tan sólo uno de ellos, entonces la^maldición entera (eso es lo que es) se volverá contra él.

Existe una costumbre muy interesante, que aún se practica en algunas partes de Gran Bretaña, consistente en clavar alfileres en una vela. Tradicionalmente, cuando el novio de una mujer joven la abandona, ella cogía una vela-no tiene porque ser negra- y la encendía. Se sentaba delante y clavaba dos alfileres nuevos a ambos lados. Tenía que clavarlos lo suficiente como para que tocaran la mecha. Luego recitaba:
«No son estos alfileres lo que quiero quemar,
Sino el corazón de (Nombre) lo que quiero cambiar.
Que no duerma ni consiga descanso
Hasta que no haya satisfecho mi deseo».
Luego, se sentaba para observar cómo se iba quemando la vela hasta llegar a los alfileres y, durante todo este tiempo permanecía concentrada en su amante.
También es posible adquirir velas con forma de figura -en general se utiliza la cera roja para la mujer y la cera negra para el hombre- en algún proveedor. Estas velas tienen forma humana, pero bastante basta, y en su interior una mecha. Se pueden utilizar de la misma manera que en el ritual de magia negra que acabo de describir. Como esta vela ya posee forma, tiene que colgar de ella algún objeto que pertenezca a la víctima, para que adquiera personalidad. Hay, por supuesto, que rociarla, incensarla y bautizarla.
Cuando haya clavado los alfileres en esa figura, concluido el maleficio, el Ejecutante ha de encender la mecha y dejar que la vela se consuma del todo. De esta forma el maleficio es absolutamente irrevocable.

En algunas ocasiones se menciona la «Mano de la Gloria» en escritos de magia negra y brujería. Era, por ejemplo, una mano cortada a un muerto colgado de una horca. Se solía colocar este objeto horripilante en el borde de la chimenea y se disponían cinco velas en la punta de los dedos. Las velas eran siempre negras.

Según una obra del siglo XVIII se utilizaba la Mano de la Gloria para aterrar a las personas e inmovilizarlas, de tal manera que no se pudieran mover más hasta la muerte. Se prepara de la siguiente forma: Coja la mano derecha o izquierda de un criminal que haya sido colgado de una horca al borde de un camino; envuélvala en un trozo de paño mortuorio y, una vez envuelto, apriételo bien. Luego, póngala dentro de un recipiente de barro con nitro, sal y pimienta en polvo.

Déjela en ese recipiente más de dos semanas, luego sáquela y expóngala al pleno sol de los días de canícula (Agosto, Septiembre y Octubre) hasta que quede completamente seca. Si el sol no calienta lo suficiente, póngala en un horno caliente con helecho y hierbaluisa. Después haga una especie de vela con la grasa de un criminal ahorcado, cera virgen, sésamo y utilice la Mano de la Gloria como candelero… entonces, vaya por donde vaya con este instrumento nefasto, todas las personas con las que se encuentre quedaran inmóviles».

Henri Gamache afirma haber encontrado ejemplos de una versión más moderna de la Mano de la Gloria. En La Llave Maestra de los Secretos Ocultos, dice: «Conseguir más o menos dos libras de arcilla moldeable y darle la forma de una mano humana. Mezclar con la arcilla un mechón de pelo, un pedazo de tela de la ropa del enemigo o de la persona sobre la que se quiere influir. Moldear un candelero en la palma de la mano, lo suficientemente ancho como para que entre la vela.

Luego, hay que conseguir una vela negra y untarla con aceite, que puede ser del tipo que se llamó «aceite de la confusión» o «aceite de loco». Se extiende el aceite por la vela mientras se dice: «Con este aceite te controlo». El Ejecutante está concentrado en la persona a quien va destinada el ritual. Se inserta la vela en el candelero y se enciende unos minutos todas las noches durante siete noches.

No se recomienda ninguna de las formas de magia maléfica aquí citadas. No porque sean peligrosas en sí -el cuidado imprescindible que se requiere al clavar los alfileres-, sino porque pueden serle devueltas al Ejecutante de una forma mucho mas intensa si la víctima en cuestión posee ese conocimiento (lo puede hacer, por ejemplo, a través de la bola de cristal). Absténgase entonces de «jugar» con la magia. Porque la magia es un gran poder real que hay que tratar con un enorme respeto.

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2 ideas sobre “El aspecto oscuro de los rituales con velas

  1. quisera saber como puedo recuperar a mi ser amado deseoque me digan que procedimiento puedo hacer para que el regrese desoe saber sobre las velas alfileres y foto.

  2. alluda, encontre una bolsa de mucha cera negra derritida en una bolsa afuera de mi casa.. que significa?

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