Clemátide

Esta hermosa flor perfumada aparece en el corazón del verano. Posee unos filamentos con plumas largas y delgadas -que le valieron el sobrenombre de «barba de Dios»-, los cuales se hallan a lo largo del tallo, que puede alcanzar 30 m de altura y trepa por las colinas pedregosas y gredosas de las regiones meridionales. Su nombre deriva del griego klema, que designa el sarmiento de la vid.

Presagios, costumbres y símbolos relacionados con esta flor

plantas mágicasLa etimología de su nombre nos informa de la función oracular que tuvo esta flor en la Antigüedad. En efecto, klema, el nombre griego de donde proviene, tiene la misma raíz que kleros, que significa «objeto de un sorteo» o «sorteo», mientras que el latín calamitas, «calamidad», tendría la misma raíz etimológica que «clematis, clematite». ¿Significa que la clemátide anunciaba sistemáticamente la ruina o la desgracia? No, todo lo contrario, puesto que se suponía que protegía de las plagas. En realidad, la clemátide es la flor de los secretos que un proverbio ilustra perfectamente: «De secreto mal guardado proviene la calamidad». De tal manera, para decir a alguien que uno ha descubierto su secreto, o bien para decirle que deseamos confiarle uno o, simplemente para advertirle que sea discreto, y que no debe decir nada de lo que sabe o le hemos confiado, sólo hay que ofrecerle clemátides, especialmente entre el 26 de noviembre y el 2 de diciembre, según el calendario perpetuo de las flores.

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