Aptitudes del hombre Escorpio

El hombre Escorpio puede explotar su perspicacia y su inteligencia en todas las profesiones en las que haya que ver más allá de las apariencias. Es el caso, por ejemplo, del psiquiatra o del psicólogo, del policía, el detective o el investigador; o también, en cierto modo, del médico, el cirujano, el dentista o el veterinario. Dedicándose a estas actividades, el hombre Escorpio canaliza ciertas pulsiones crueles inherentes a su naturaleza, que le producen un placer inconsciente cuando ve o hace sufrir. Se siente, por ello, muy interesado por los experimentos de laboratorio, la biología y la criminología.
También se interesa por la alquimia, el ocultismo, la radiestesia, los fenómenos paranormales y las medicinas alternativas. Escorpio acepta mal el mundo tal como es. Quiere reformarlo (Lutero es un ejemplo), igual que quiere cambiar a los que se cruzan en su vida. Su rebeldía y su amor al poder le llevan a veces a la política o a la acción sindical. Para él, pase lo que pase, el fin justifica los medios. Ésa es su fuerza, que a veces le hace parecer inhumano. Para escapar a su angustia, a veces recurre a la creación: entre los nativos de este signo encontramos artistas excepcionales que han expresado con audacia y fuerza insólitas lo que pocos osan gritar a la faz del mundo.
Hay en todo lo que emprende Escorpio un desafío, un enfrentamiento, tanto si lucha contra la enfermedad, como si lo hace contra la materia o el alma humana. Los obstáculos le estimulan, el peligro le da alas: nunca acepta la derrota, como el ilustre Escorpio Charles de Gaulle. Pero su orgullo puede llevarle a la perdición. Aparecen en él tendencias autodestruc-tivas que cristalizan a veces en una neurosis de fracaso. Eso quiere decir que puede poner tanto empeño en frustrar sus empresas como en tener éxito en ellas: con la mejor fe y con total inconsciencia.

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