¿Quién era Nostradamus?

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Nostradamus


Antes de abordar el tema de sus famosas profecías publicadas por primera vez en 1555 en Lyon y que, como subrayaba Nostradamus en el prefacio de su libro, predecían el futuro hasta el año 3797, examinemos al hombre, su vida y el contexto en el que vivió.

Maestre Michel de Nostredame, doctor en medicina en la ciudad de Salon-de-Craux, en Provenza, nació el 14 de diciembre de 1503, es decir, el 23 de diciembre del calendario gregoriano, en la localidad de Saint-Rémy-de-Provence, en una familia judía sefardí convertida al cristianismo. Nacido justo a principios del siglo XVI, pertenece a la época llamada del Renacimiento, donde el arte, la cultura y la ciencia se inspiraban en gran parte en los de la Antigüedad. A la sazón, Francisco I reinaba en Francia, país destrozado por las guerras de Italia y las guerras religiosas, que ya amenazaban con ensangrentar Europa. Sus raíces judías tienen mucha importancia, ya que la tradición profética se encuentra en el Antiguo Testamento de la Biblia. El mismo se vanagloriaba de ser uno de los descendientes de los profetas de Israel.

Jaume de Nostredame, su padre, un comerciante que había hecho fortuna, se convirtió en el notario de la ciudad de Saint-Rémy. Pero parece que fue sobre todo el abuelo materno de Michel el que jugó el papel más importante en su educación. En efecto, Jean de Saint-Rémy, médico y tesorero de Saint-Rémy, inició desde muyjoven a Michel en medicina, matemáticas, astronomía y astrología.

Michel de Nostredame, médico ambulante y curandero

En primer lugar, se inscribió en la facultad de medicina de Aviñón, donde estudió la ciencia de los boticarios y practicantes de su época, así como el Trivium, que consistía en el estudio de la gramática, la retórica y la lógica, y el Quadrivium, compuesto por la aritmética, la música, la geometría y la astronomía. Luego, en 1529, obtuvo su diploma de médico en la facultad de Montpellier, donde había seguido sus estudios de medicina al mismo tiempo que otro estudiante, que fue su condiscípulo y que también sería célebre, Frangois Rabelais. Al salir de la facultad, Michel de Nostredame, que aún no se hacía llamar Nostradamus, ferviente discípulo de Hipócrates, Galeno y Menedoto, los célebres médicos de la Antigüedad, se convirtió en médico itinerante, ambulante.

Así fue cómo, durante largos años, recorrió toda Francia para asistir y curar. Su talento como médico le dio tal reputación, que las más altas autoridades en medicina de su tiempo -con sede en Aix-en-Provence y Lyon— acudieron a él para luchar contra las epidemias de peste que causaban estragos en la Europa de 1546. En efecto, había descubierto un remedio que, según él, no curaba a los que ya habían sido contagiados con esta terrible enfermedad, pero podía actuar como prevención y salvar de la muerte a los que bebían dicha poción. Su receta, de la que Nostradamus escribió «finalmente encontramos, mediante la experiencia demostrada, que aquélla preservaba de una forma de contagio», fue descrita y publicada, entre otras, en su obra Bastiment deplusieurs receptes. Remede pour la peste (Composición de algunas recetas. Remedio contra la peste), editada en 1550, en Lyon. Condenado por la mayoría de los médicos de su tiempo, que cuestionaron su ciencia -especialmente por el médico de Lyon, Antoine Sarrazin—, la gente del pueblo llegó a la conclusión de que Michel de Nostredame curaba la peste. Su notoriedad como curandero fue creciendo y precedió a la de profeta.

Nostradamus profeta

En efecto, Michel de Nostredame no se conformó con acabar así. Al igual que sus contemporáneos, estaba convencido de que las epidemias de peste tenían como origen una maldición reconocible y legible en los fenómenos celestes. De forma que, desde 1552 hasta 1566, año de su muerte, se dedicó más a la adivinación y a la astrología que a la medicina, emprendiendo la publicación anual de almanaques y «pronósticos», muy apreciados en aquel tiempo, hojas predecesoras de nuestros horóscopos anuales contemporáneos y bastante lucrativas para los libreros-editores y los autores.

El mismo François Rabelais, en su casa llamada no por casualidad La Deviniere (La Adivina), fue autor de almanaques y «pronósticos» anuales. En 1555, el médico astrólogo se elevó al rango de profeta y publicó sus primeras Prophéties (Profecías), que constaban de 353 estrofas y que tuvieron un éxito considerable. Le consultaron personajes como Catalina de Médicis y el rey Enrique II de Francia. En los años sucesivos, reyes, reinas, príncipes, princesas, los condes de Francia, Italia y Alemania, y los mismos Papas, acudieron regularmente a Salon-de-Provence, donde Nostradamus se había instalado.