¿Podemos conocer nuestras vidas anteriores?

Que el alma se reencarne implica, evidentemente, que antes ha estado encarnada. ¿Podemos, debemos, y, en caso afirmativo, cómo descubrir y conocer nuestras vidas anteriores? ¿Se puede hacer? Sí, afirman algunos médiums, los cuales pretenden poseer el poder o el don de leer en el gran libro de las almas, de ver, de revelar bajo hipnosis, normalmente, las sucesivas manifestaciones de tal o cual alma. Un método astrológico permite también, con la ayuda de una carta astral, examinar de dónde viene el alma de la persona interesada, adonde va y cuál es su cometido. Se trata de la astrología kármica, que últimamente está experimentando un gran éxito y cuyo principio se basa en la teoría de los nodos lunares y de los planetas retrógrados.
¿Debemos averiguarlo? Esta pregunta debe ser respondida por la conciencia individual y la elección personal de cada uno. Pero cabe recalcar que una interpretación de la vida en la Tierra puede conducir a ciertas personas, psicológicamente más frágiles que otras, hacia un fatalismo, un abandono, un dejarse llevar, que se opone a las verdaderas creencias en la reencarnación y a las lecciones de vida que los verdaderos creyentes obtienen de ellas.

Una breve historia del alma

La creencia en la existencia del alma es sin duda muy antigua. Coincide con la creencia en un más allá, que sobrentiende la idea de la supervivencia del alma después de la muerte del cuerpo, es decir, de una parte que no muere del todo. Nuestros antepasados neandertales, hace aproximadamente 80.000 años, acostumbraban a entregarse a unos ritos funerarios más o menos elaborados, por lo cual puede decirse que «creían ya en algo, en cualquier otra parte…». Más cerca de nosotros, podemos leer en el antiguo catecismo de la doctrina cristiana esta definición siblina, que podríamos considerar moderna, de la existencia del alma: «El hombre es un animal racional constituido por un alma y un cuerpo».