¿Nostradamus había previsto la Revolución francesa?

Julio de 1790. Un batallón de guardias nacionales marselleses entra en Salon-de-Provence, recibido por el alcalde David. Apenas se hubieron instalado en la ciudad, un pequeño grupo, dirigido por Augusto, mercenario y ladrón notorio, se dirige hacia la iglesia de los Cordeleros para destrozarla.
Profanan la tumba de Nostradamus, que se encuentra en la entrada de la iglesia, y rompen el ataúd.
La osamenta del médico de Salon-de-Provence es dispersada, robada y profanada. Algunos se apoderan de estas reliquias como si se tratara de las de un santo. Un ciudadano escandalizado, menos asustado que los otros, corre a avisar al alcalde. Este último, acompañado de sus gendarmes, se dirige inmediatamente a la iglesia de los Cordeleros.
Comienza una breve pelea en la cual Augusto y sus compinches son detenidos. Una vez cometida su fechoría -por lo que serán fusilados tres días más tarde- y recobrada la calma, el alcalde recupera el resto de las reliquias del médico y astrónomo provenzal: entre ellas una medalla que Nostradamus llevaba al cuello, en la que estaba grabada una fecha: ¡1790! Y proclamó a los habitantes de la ciudad: «¡El ciudadano Nostradamus había predicho la libertad! ¡Le debemos gratitud y respeto!». ¿Dónde empieza la leyenda de Nostradamus? ¡Es imposible saberlo! En los siglos XVI y XVII numerosos astrólogos, como los ingleses John Dee o Robert Fludd, y Jean-Baptiste Morin de Villefranche, astrólogo y profesor de matemáticas del College de France, el padre capuchino Frangois Yves -autor de una obra de predicciones sobre futuros acontecimientos en Francia y en Inglaterra escrita en 1654-, por citar algunos, también habían predicho grandes trastornos en Francia en 1790.