¿Qué pretende la astrología?

La astrología («conocimiento de los astros» en griego clásico) es una disciplina muy antigua. Quizá se remonte a unos 5.000 años antes de Cristo. Hindúes, chinos, persas, babilonios, caldeos, judíos, griego y romanos, además de los pueblos americanos, como mayas y aztecas, la practicaban.

Evidentemente, los sabios de la antigüedad sabían muchas más cosas de las que creemos y esos conocimientos eran bastante acertados, dado que las personas más poderosas, como reyes, aristócratas y sabios, prestaban atención a sus conclusiones y actuaban en consecuencia.

Sea como sea, la astrología ha recorrido ese larguísimo camino, que se remonta a miles de años atrás y aún hoy sigue presente, millones de personas leen sus horóscopos y otros tantos profundizan un poco más y se hacen una carta natal o consultan a un astrólogo.

La astrología analiza la posición de los astros, su simbología y su dinamismo en combinación con otros símbolos, la Rueda Zodiacal y los signos, extrayendo de todas esas relaciones un conocimiento sobre sus características natales, psicológicas, médicas, además de marcar tendencias sobre acontecimientos personales y sociales.

No hay una astrología, sino muchas, y las posiciones de los astrólogos varían entre quienes aseguran que se puede conocer «casi todo» de una persona, a aquellos otros, que son más críticos y, si bien creen en la enorme influencia de la astrología en nuestras vidas, consideran que no se puede «predecir» lo que una persona puede hacer con esas energías o que no puede saberse qué puede ocurrir. Todos concuerdan en que la influencia de los astros existe y que, dadas ciertas fuerzas astrales, es imposible sustraerse a su efecto.

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