Plutón el astro de las pasiones

El planeta de las revoluciones y los cambios radicales, el dios del mundo de los muertos que despierta las más potentes energías y los instintos más salvajes, tiene mucho para enseñarnos.

El más distante de los planetas de la Tierra y desconocido por la Astrología antigua, fue descubierto en 1930 por el astrónomo estadounidense C. W. Tombaugh. Hace poco, los científicos consideraron que no reunía las características para ser considerado un planeta, así que se lo denomina «planetoide».
Para la Astrología, sin embargo, lejos está de ser un planeta de poca importancia, por el contrario es uno de los planetas espirituales o transpersonales más importantes. Simbólicamente, equivale a Hades, Dios del Reino de los Muertos, Plutón para los romanos.
Está relacionado con muchos aspectos oscuros y ocultos de nuestra personalidad, así como con la energía regeneradora que nos permite transformarnos y cambiar.
Sus símbolos conectan con lo más profundo de nosotros mismos, sobre todo, con muchos de nuestros aspectos ignorados y no deseados; pero, también, con la fuerza que nos mantiene aferrados a lo más profundo de la tierra. Si no conectamos con esas «profundidades», lejos estamos de poder tocar el cielo alguna vez.
Sin embargo, su aspecto negativo es muy positivo y un requisito principal para la transformación espiritual. Es, a través, del reconocimiento de la oscuridad del alma el camino hacia la evolución. Sólo del contacto con las sombras nace la luz que da vida a una persona libre y satisfecha de sí misma.

El planeta transpersonal de la regeneración

• Plutón está considerado por la Astrología como un planeta transpersona], es decir, que nos afecta, no sólo a nivel individual, sino social.
• Tarda entre 10 y 20 años en dar la vuelta a cada signo del Zodíaco, por lo que su presencia marca etapas importantes en la vida de un individuo. Su aparición suele producir crisis a partir de las cuales la persona es forzada a realizar cambios dolorosos pero positivos para sus vidas.
• Su simbología más profunda es la de la transformación o metamorfosis, es decir, el cambio profundo que supone resurgir, volver a vivir luego de la muerte. El término «muerte» ha de ser entendido, no únicamente como la muerte física, sino como todas las pequeñas muertes que nos rodean y forman parte de la vida: las pérdidas, el dolor, el cambio que supone que algo deje de ser lo que es, que lo viejo se transforme en nuevo.
• El planeta relacionado con Hades, Dios griego que gobernaba el Mundo de los Muertos, está asociado, también, a la energía sexual, al inconsciente y a todo aquello que de un modo u otro tiene carácter oculto: los secretos, misterios, los temas del ocultismo o eso-terismo, lo simbólico.
• Plutón es el regente del signo de Escorpio y es un planeta con enorme energía, a pesar de su pequeño tamaño. Su fuerza actúa sobre todo a nivel interno, por lo que si no se la canaliza adecuadamente, puede provocar graves tensiones psicológicas.
• Así como el dios con el que se lo vincula, las pasiones y deseos de Plutón actúan de forma subterránea pugnando por salir a la superficie y expresarse del mejor modo. De ahí que, cuando no sucede, toda esa gran energía pasional pueda transformarse en odio, deseo de poder y control o agresividad.
• Sin embargo, no es fácil lograrlo, debido al carácter subterráneo, oculto y profundo de las fuerzas implicadas que, además, tienen un carácter inconsciente, es decir, son ignoradas por nosotros mismos.

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