Plutón el astro de las pasiones 1

Como el Ave Fénix

• La esencia de Plutón es su energía transformadora ejemplificada en una tensión constante entre nacimiento y muerte. Su poder es el de regenerar, revivir, porque cambiar es eso, volver a la vida algo viejo, o aprender a deshacerse de lo que poseemos, o aceptar la muerte y las pérdidas. Todo ello supone eliminar y sufrir por ese «dejar atrás».
• Plutón nos insta a que aprendamos a soltar, a dejarnos llevar, sacar energías y cambiarlas por otras, aceptar el cambio, la transformación para entender, finalmente, que lo que permanece es el ciclo de la vida, que presupone en sí mismo la muerte, dinámica que forma parte del movimiento natural del universo.
4 De ahí que sus símbolos principales sean animales que representan la idea de metamorfosis, renovación, resurgir, reaventarse: el escorpión, el águila, la serpiente y, sobre todo, el Ave Fénix.
• Escorpio, a diferencia de los demás signos, tiene varios símbolos: el escorpión, la serpiente, el águila y el ave fénix.

Pasión, el idioma plutoniano

• Todo lo dicho hasta ahora se aplica a la psicología completa de una persona, pero muy especialmente a sus emociones, a su actividad psíquica y a la imagen que tiene de sí mismo.
• Plutón no nos convence de que algo no funciona o está mal, lo que hará será promover su destrucción y su regeneración en algo nuevo, de ahí que la influencia de este planeta sea tan potente.
• No nos «pide», nos exige cambios porque destruye a partir de la tensión. Nos exige que nos enfrentemos a lo que más nos duele y, en ese enfrentamiento, que aceptemos tratar con las energías internas que manejamos.
• Plutón es un revolucionario. No quiere apegos, no quiere límites, no quiere conceptos caducos, dificultades para ser uno mismo. Trata con lo más profundo de uno mismo y nada sabe de superficialidades. Implica un gran esfuerzo en autoconocernos.

Sus efectos

• Como dijimos, Plutón es un revolucionario, un radical, un extremista; pero, no es «malo», como no lo era el Dios de los Muertos, a quien se consideraba símbolo de la fertilidad.
• Así también, el planeta de las transformaciones opera cambios profundos, pero lo hace con el objetivo de construir, de dar a luz una nueva forma de hacer las cosas o de ser en el mundo.
4 Durante un tránsito potente de Plutón, es común sentirse «destruido, abrumado por las circunstancias, vacíos, solos». Como si alguien tuviera la intención de «desintegrarnos», lo cual es verdad. Pero, con un fin: el reconstruirnos.
• Uno de los mayores peligros que genera el planeta es que actúa a nivel inconsciente, por lo que nos obliga a analizar las razones ocultas en las que se basa nuestro comportamiento.
4 Esa tensión supone un riesgo, es común que Plutón genere pérdidas, muertes, separaciones, rupturas, cambios radicales en cualquier nivel.
• Cada signo experimentará esos cambios de diversos modos: a nivel físico, psíquico, de su hogar, economía, trabajo, circunstancias. Quienes más lo padecerán serán quienes más lo necesitan: los signos de Tierra y los fijos, a quienes por naturaleza les cuesta «cambiar».
• Al mismo tiempo, nos enfrenta con el «mundo subterráneo» que nos habita: el de la sombras, los instintos, el sexo, la destrucción. Pasiones propias de Plutón son: la envidia, los celos, el sexo, la destrucción, el poder, el control.

Esconderse es peligroso

• Tratar de hurtar la energía psíquica a Plutón, queriendo «esconderse» en algún lugar, es la peor forma de actuar, porque, en tal caso, su potencia se volverá aun más potente.
• En este sentido, es muy importante comprender cuál es el mandato kármico a que nos enfrenta Plutón: lo que no sirve ha de cambiar. Su mandato es ése y lo impondrá por las buenas o por las malas. Si nos dejamos llevar por esa fuerza, todo saldrá bien y resultará positivo al fin. Si queremos evitar los cambios y tratamos de «marear la perdiz», sólo conseguiremos encontrarnos con el mismo destino pero de un modo todavía más violento y radical.
• Por otra parte, Plutón no es sólo negativo, puede aportarnos fuerzas muy positivas: gran energía personal a todos los niveles, comprensión de las fuerzas vitales de la vida, capacidad de sacrificio, carisma, magnetismo, gran intuición y percepción, capacidad sanadora a nivel emocional. La sabiduría de la introspección.

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