Marte y el contacto con la realidad

Marte, la capacidad de acción, la afirmación de uno mismo, la agresividad, la fuerza y la potencia, es el instrumento para el contacto físico de un ser con la realidad material.
En hechizos.us con frecuencia hemos dicho que la astrología es una ciencia antigua, basada en principios y criterios de nuestros antepasados, acerca de la cual, con el tiempo, hemos ido perdiendo tanto el sentido como la esencia. Es una lástima, pero no irreversible.
En efecto, si queremos obtener el mejor partido de las informaciones que nos revelan las posiciones de los astros en una carta astral, primero debemos encontrar el sentido original atribuido a cada uno de ellos para, a continuación, plantearnos, afinar y profundizar en una interpretación. Es lo que te hemos enseñado a hacer, animándote en todo momento a que intentes obtener tu propia interpretación de una carta astral, e insistiendo en el hecho de que la parte de interpretación práctica en astrología es más importante que la parte de los cálculos de precisión milimétrica de las posiciones de los astros.
Por ello, hemos recalcado que la astrología, tal como te la hemos enseñado, se parece más a un arte que a una ciencia, en el sentido en que la entendemos hoy en día. Así pues, creemos que es muy importante, tanto para el aprendiz de astrólogo, como para el experto, alcanzar (mejor aun «experimentar») el sentido profundo de cada uno de los astros presentes en una carta astral. Y no hemos empleado el verbo «experimentar» porque sí. En efecto, en cada uno de nosotros, la voluntad instintiva -revelada por la posición del Sol natal-, la sensibilidad y la emoción -cualidades atribuidas
a la Luna-, la mente y la mentalidad resultante -que, como ya hemos visto, se detectan gracias a la situación de Mercurio en la carta astral-, el amor o, más exactamente, el aprendizaje de sentimientos -que nos indica Venus-, todo esto pertenece al ámbito de lo viviente, no de la teoría intelectual o del concepto filosófico. Por ello no sería exagerado decir que, a fuerza de ejercer el arte del astrólogo, de fundirse con él, de utilizarlo en nuestra vida
no como una muleta o una brújula, sino como un instrumento de investigación y de integración en la vida, debemos acabar por experimentar lo que revelan las posiciones del Sol, de la Luna, de Mercurio, de Venus, etc., en uno u otro signo del zodíaco de la carta astral. Si no es así, tu estudio siempre será teórico y tendrás muchas dificultades para implicar a la persona a quien te diriges, en mentalizarla de que es lo que es, sin que se mienta, sin que se traicione, sin que se sobrestime ni se desprecie; te costará responsabilizarla.

Marte, el contacto físico con la realidad

Así es que, al hablar de lo que Marte representa en una carta astral, no es posible quedarse con la teoría. En efecto, nos estamos refiriendo a las cualidades que revelan el contacto físico de un ser con la realidad tangible y material.
Una vez más, es importante y necesario recalcar que los componentes de la personalidad revelados por los astros, los ángulos y los puntos ficticios en una carta astral nunca deben ser disociados. Evidentemente se pueden analizar uno por uno. Es incluso recomendable hacerlo para comprender mejor su significado intrínseco. Pero con la condición de que no olvidemos jamás que cada uno de ellos toma todo su sentido únicamente cuando se inscribe en una tabla de la personalidad, es decir, en el conjunto de la carta astral de la persona en cuestión. Desde un punto de vista clínico, por decirlo de alguna manera, se puede separar el cerebro del corazón. Pero tú, que lees estas líneas, aparte del hecho de que sepas dónde se sitúa cada uno de estos órganos esenciales en tu cuerpo, ¿crees realmente que tu cerebro y tu corazón no tienen ningún vínculo? Evidentemente están en relación el uno con el otro, ¿no será porque la sangre que bombea tu corazón es exactamente la misma que la que irriga tu cerebro?
Por ello, en cuanto a Marte, nunca debes olvidar que sin este contacto físico con la realidad, propio de este astro, sin el acto de prender, no habría comprensión posible. En efecto, comprender es estar «con» lo que «prendemos» (atrapamos), confundirse con ello, integrarlo dentro de nosotros. Pues, a partir de ese acto, las funciones de Mercurio -es decir, de la mente, la inteligencia y el espíritu práctico- se ponen en marcha. Existe, por tanto, un vínculo evidente entre Marte y Mercurio, prender y comprender. Asimismo, podemos conformarnos con querer algo de forma instintiva.
Pero, para conseguirlo, obtenerlo, adquirirlo y ganarlo, debemos actuar. Existe, pues, también un vínculo entre el Sol y Marte, la voluntad y el acto. Como hemos visto, el amor requiere pruebas, tanto del que estamos dando, como del que estamos recibiendo, puesto que éste es el sentido de la prueba del amor, o más exactamente, de su expresión, en función de la cual experimentamos sentimientos. Pero, también aquí, para que tales pruebas existan, debemos actuar. Por consiguiente, hay un vínculo entre Venus y Marte, la sed de amor y el acto de amar; las motivaciones, que también pertenecen al ámbito de Venus, tampoco pueden realizarse sin actos. Podríamos citar asimismo numerosos
ejemplos de interacciones, relaciones, causas y efectos que existen entre diferentes factores aparentemente ajenos a la personalidad. Sin embargo, los que hemos escogido bastan para destacar el papel primordial y omnipresente que tienen las características reveladas por la posición de Marte en la carta astral. Y si queremos reconocer que Marte indica la naturaleza, la capacidad de acción de un ser y su manera de entrar en contacto físico con la realidad, comprendemos por qué tendemos a decir que juzgamos a los individuos por sus actos. En efecto, se trata de la clara expresión de lo que el individuo quiere, piensa y siente; puesto que al actuar deja su huella, interviene y existe. Deja de ser inocente.
Por nuestra parte, creemos que debemos ser más benévolos y decir que, por los actos de un ser, le comprenderemos, pero no le juzgaremos.

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