Luna en Leo y relación con la madre

Es ésta una posición muy común en hijos únicos o en hijos que han sido muy deseados. En ambos casos, su llegada es recibida con bombos y platillos. Ante la menor queja, hay un séquito dispuesto a atenderlo. Cada sonrisa o cada adelanto en el proceso de crecimiento es festejado con algarabía.
El niño capta inmediatamente que siendo simplemente tal cual es y sin el menor esfuerzo, irradia una luz esplendorosa que ilumina la vida familiar.
Esta primera experiencia le genera una sensación gozosa tan intensa, que no se le puede ocurrir pensar que él no sea alguien realmente importante y digno de reconocimiento para cualquiera y en cualquier circunstancia.
Esta primera situación establece muy tempranamente una solidez psicológica muy resistente a la adversidad.
El problema comienza con su primera salida al mundo, cuando ingresa al jardín de infantes y verifica que aquel reconocimiento ya no llega con la misma facilidad.
Ya no es tratado con los honores a los que está acostumbrado, pasa a ser uno más dentro de un grupo con los mismos deberes y derechos.

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