La felicidad y el destino para Aries

signo aries

Thomas Jefferson, nativo de Aries

La canción de «volver a empezar» podría estar sonando de fondo eternamente para Aries. Este nativo no cesa de alimentarse siempre de la misma energía, la de activación e iniciación que precede a toda reacción química o física. Su naturaleza parece pues sencilla y simple como la vida misma. Aries no desea ir más allá ni tampoco profundizar; pero para él siempre existirá un mundo oscuro y misterioso que le acechará constantemente como si de una gran sombra se tratara. Si Aries estuviera dispuesto a abrir los ojos y encender todas la luces posibles a su alrededor, encontraría por fin ese punto de partida que tanto anhela.

La constancia y la perseverancia no son los fuertes de este signo. Sería exigir demasiado a este nativo si se le pidiera que cambiara al respecto. Pero lo que no estaría nada mal, a la hora de que el nativo deseara encontrarse a sí mismo, es que recapitulara todos y cada uno de los episodios de su vida y sobre todo que los ordenara según categorías. De esa forma este nativo tomaría conciencia de lo que ya ha hecho en exceso y de lo mucho que necesita vivir otro tipo de experiencias.

Dentro del destino de Aries se encierra una importante parcela en la que la energía de Padre cobra especial relevancia. La lucha con sus progenitores debe ser debidamente asimilada. No basta simplemente con sobrepasarla o darla de lado. Hay que comprender y compartir el sentimentalismo que un día fluyó entre padre e hijo para así poder llegar a integrarla en la vida personal de Aries.

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