Amuletos: El Elefante

talismán

El uso de las figuras de estos animales como amuletos protectores tiene origen hindú y se relacionan con el dios Ganesha.

Éste era hijo del dios Siva y la diosa Parvati, a quien profesaba un especial cariño. A la diosa le gustaba quedarse sola en su palacio para no ser molestada por nadie y, para ello, ponía a Ganesha en la puerta haciendo el papel de centinela.

Cierto día en que su madre se estaba bañando y él guardaba la entrada al palacio, llegó Siva, su padre. Cuando quiso entrar, Ganesha se lo impidió, tal y como le había ordenado Parvati.

Furioso, Siva desenvainó su espada y sin dudarlo cortó limpiamente la cabeza del muchacho. Ésta salió rodando por una pendiente hasta desaparecer al fondo del empinado barranco. Cuando Parvati salió del palacio para ver qué era lo que producía tal alboroto, encontró a su hijo muerto por haber obedecido sus órdenes.

Siva era irascible y de mal carácter, pero en el fondo poseía buen corazón; de modo que, habiéndose dado cuenta de que había cometido un terrible error, ordenó a uno de sus criados que le trajera la primera cabeza que encontrara.

Lo primero que vio el siervo fue un elefante, de modo que le dio muerte y llevó a Siva la cabeza del animal y éste la puso sobre los hombros de Ganesha devolviéndole la vida.

Desde entonces, esta deidad tiene cabeza de elefante y las figuras que le representan sirven, sobre todo, para proteger el hogar, ya que éste había sido el cometido de Ganesha.

Para que su presencia en una casa surta efecto, debe tenerse la precaución de ponerlo siempre con la trompa mirando hacia la puerta.

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