Las formas son también otra de las cualidades más destacadas del signo. Puede que sea por su escrupulosidad o bien por el decoro que guarda siempre, pero la verdad es que Virgo sabe comportarse con toda la naturalidad del mundo ante los demás, sin que en ningún momento se roce siquiera la grosería o la falta de educación.
De cara a los demás, Virgo se esmera a conciencia en mantener una intachable presencia que facilite el acercamiento y acorte las distancias que pudieran interferir en las relaciones. Este es un signo que intenta mantener su esencia personal a toda costa pero nunca en detrimento de la sociabilidad. Una cosa es buscar momentos de soledad en los que el individuo conecte consigo mismo y otra muy diferente es el aislamiento y la falta de vinculación con otros. Este signo regido por Mercurio sabe comunicarse bien con todo el mundo. Además, a Virgo no le importa en absoluto adoptar el papel de correveidile. Sin pretender herir el alto orgullo personal de este nativo, lo cierto es que la facilidad que tiene para ir de un lado para otro según sus apetencias suele ser muy beneficiosa para la cohesión del grupo de amistades, a las cuales coordina y relaciona sin darse cuenta.
Sólo algunas personas muy sensibles y con los nervios a flor de piel evitan el contacto con el nativo de este signo. Curiosamente Virgo es hipersensible a la hora de percibir a las personas que no son gratas y viceversa. Virgo de alguna manera exige claridad y firmeza en sus relaciones. No dudará en cantarle las cuarenta -siempre que haya la confianza suficiente- a la persona que pretenda actuar de forma poco clara con él. Queda claro, por tanto, que de cara a la comunicación a nivel convencional, Virgo tiene mucho que enseñar a los demás.
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