Virgo se toma demasiado en serio el mundo de lo cotidiano y del materialismo. Su mente concreta no está diseñada para el amor, sino más bien para el orden, el perfeccionamiento y la meticulosidad. La pareja de Virgo tendrá pues que superarse a sí misma una y otra vez. Además a los signos como Virgo suelen atraerles personas muy fogosas y genuinas a las cuales les cuesta mantener el orden en su vida. Pero con Virgo no hay quien pueda. Este nativo es bueno y solidario pero no es tonto. Pronto, quizá demasiado, verá de qué pie cojea su pareja y no dejará de hostigarla de por vida hasta que entre en razones.
Hay otra faceta de la vida sentimental de Virgo que las parejas de estos nativos ya habrán tenido oportunidad de comprobar y es la fragilidad emocional que subyace tras esa fuerte y firme apariencia. La compasión, la entrega total en manos de otras personas y la confianza en la vida quedan a años luz de Virgo. Hay pues cierta sensación de que todo atenta contra la propia personalidad y que hay que luchar de alguna manera por mantenerse sobrio. El miedo a volar, a dejarse llevar y a perder momentáneamente el control sobre sí mismo siembran de obstáculos la carrera sentimental de este signo.
Para terminar, decir que Virgo se toma muy en serio aquello que hace a lo largo de su vida. La familia y las relaciones estables entrarán, pues, dentro de sus prioridades fundamentales. Ni la pareja ni los hijos de Virgo podrán escabullirse de los preceptos marcados por este nativo siempre atento a todo cuanto se pueda aprender de la vida.
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