Meticuloso y detallista hasta decir basta, Virgo no soporta aquello que se escapa de su control porque lo desconocido le produce inseguridad y desazón. Virgo es incapaz de improvisar porque es esclavo de la rutina y el orden. Necesita hacerlo todo poco a poco y de una forma organizada y metódica. Afectivamente Virgo deja mucho que desear. Lo cierto es que a este nativo le cuesta muchísimo compartir sus verdaderos sentimientos con los demás; por eso se muestra tan sociable y dicharachero, para contrarrestar esta deficiencia de su carácter.
A la hora de tratar a Virgo no hay que olvidar que disfruta juzgando y criticándolo todo. Además es muy categórico a la hora de afirmar sus opiniones, y normalmente se cree en posesión de la verdad. Lo cierto es que Virgo comprende mejor que nadie los detalles de la vida, pero la generalidad es algo que se le escapa del todo.
Energéticamente, Virgo sufre un desgaste nervioso excesivo y gratuito. A Virgo le falta autoconfianza y por eso se preocupa tanto por casi todo. Además este gran realista no percibe que, además de lo físico, hay otras energías sutiles que también influyen en nuestra salud.
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