Virgo es un adicto a los productos farmacéuticos y a los complementos dietéticos. En su mesilla no faltarán vitaminas, cápsulas varias y, cómo no, sal de frutas para su recurrente ardor de estómago. Su fe en la efectividad de estos comprimidos es tal, que el día que olvida una pastilla en casa ya no levanta cabeza. Y otra cosa, en vez de procurar atajar la enfermedad desde la raíz -normalmente sus nervios- se atiborra a productos, muchos de ellos químicos, que a la larga son contraproducentes.
Virgo también debe tener cuidado con los productos de limpieza a los que es tan aficionado, pues estropean su piel y sus mucosas. Además el exceso de higiene del nativo es un arma de doble filo. Por ejemplo, Virgo puede utilizar un jabón antiséptico de los que se usan en los hospitales sin reparar que su piel resultará pronto dañada. Otro de los males de Virgo son las preocupaciones que rondan continuamente por su cabeza y que no le permiten disfrutar de la vida al cien por cien. Su mente nunca es capaz de evadirse del todo.
En su afán por mantener su propia esencia personal Virgo se pierde experiencias muy enriquecedoras. Virgo es capaz de ir de viaje a otro país y desayunar galletas María de las que lleva en su maleta o acostarse a la misma hora de siempre, con lo que, inevitablemente, se perderá muchas riquezas culturales del mismo.
Volver a Virgo




