El gusto por la higiene se convierte fácil y comúnmente en algo casi enfermizo en Virgo. Son muchos los casos de personas que por intentar mantener una higiene que en ocasiones llega a recordar a la asepsia de los quirófanos, han sucumbido bajo los efectos de los tóxicos productos de los que hacían uso. Hay algo en el nativo de Virgo que hace pensar en una total desconfianza frente a las fuerzas de la vida. Una desconfianza en los mecanismos de defensa y una excesiva importancia en aquello que el individuo hace de forma consciente, como curar una herida.
Todos los males que pudieran afectar al sistema digestivo están de una forma o de otra relacionados con el signo en cuestión. Los cólicos, la gastritis, la diarrea, la gastroenteritis o la peritonitis son las enfermedades propias de Virgo, cuyo origen siempre habrá que buscar en algún tipo de desarreglo de tipo nervioso. Virgo es un signo que somatiza muy fácilmente. La célebre frase «cuerpo sano en mente sana» va de perilla en este caso concreto.
Los Virgo también pueden tener problemas pódales, sufrir dolores reumáticos, o molestias en la cadera y los brazos. Pero, muchas veces, salvarán estas dolencias gracias a la prevención y los cuidados que se profesan.
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