Al enumerar los ideales propios de este signo es fácil que alguno de los lectores piense que se trata de una relación de los bienes personales de alguna persona con suerte. Tranquilidad para poder disfrutarlos, sería probablemente el deseo más elevado que el nativo del signo pidiese. Virgo se conforma con poco y con mucho a la vez. Hay pues una falta de amplitud de miras que cerca inevitablemente al nativo de este signo a vivir una experiencia excesivamente práctica y mundana.
Pero esto no quiere decir que Virgo no pueda ser feliz. No se puede aseverar semejante sentencia. Es más, hay algo de Virgo que los demás signos deberían aprender de él, algo que desde luego no es el orden ni el perfeccionismo, sino el valor que otorga a la amistad y al compañerismo. Pocas personas llegan a relacionarse tan íntimamente con los demás como Virgo. Gracias a ello el nativo de este signo disfruta de una de los más preciados tesoros del universo: el cariño y el afecto entre los seres humanos.
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