Pero su manera de comprensión de la realidad no es nada esquemática, simplemente es una intrincada red de pequeños detalles bien relacionados entre sí que carece de esquemas generales.
Así pues, Virgo sabe moverse y operar en la vida como pocos. Las jerarquías sociales y la relaciones entre las diferentes posiciones de la vida son aceptadas desde muy pronto por este nativo. Y no sólo eso, el joven Virgo aprende muy rápidamente a construir su propia personalidad que todos aceptarán y respetarán gracias a la distensión con que se muestra. Pero todo hay que decirlo, Virgo también se lleva la peor parte del sistema en el que vive.
El consumismo, la televisión, la forma habitual de diversión y ocio, le salen bastante caros. A pesar se ser muy buen administrador de su dinero, los placeres mundanos y comunes se llevan una buen parte de su paga y son a veces causa de su insatisfacción personal.
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