A la hora de expresar sus sentimientos este nativo cuenta con una desarrollada facilidad de palabra que le facilita mucho la cuestión. Pero a veces no basta con disponer de la herramienta, es imprescindible tener un plan de actuación que defina cómo, cuándo y dónde usar dicha herramienta. En este sentido Virgo se encuentra totalmente perdido. Los sentimientos no son su fuerte, aunque aparentemente haga como si fuera un experto. En cambio, la eficiencia y el valor práctico si están consagrados por este nativo, que no permite que nada en esta vida vaya a la deriva. Bueno, nada que escape de su interés o del interés de las personas que quiere. Virgo conoce bien el mecanísmo del mundo material, del funcionamiento de la realidad, que como él dice, siempre va a peor. Es famosa la particular y extrema forma en que el nativo de este signo cuida de su cuerpo y de sus pertenencias queridas, como su casa o su coche. El deterioro preocupa en exceso a este signo, nadie como Virgo para demostrar cómo se debe de hacer correctamente un mantenimiento o cómo invertir el dinero para no perder ni un céntimo sin asumir el menor riesgo.
La inventiva y la combinación de pequeños elementos afines se le dan de maravilla a este nativo, que elabora sus creaciones a base de cortar y pegar. Aparentemente su modo de operar en el mundo es muy competitivo y resulta muy efectivo y productivo. Pero la genialidad no suele descargar sus dones sobre un signo que se niega a ver y a tener en cuenta las generalidades. La manía u obsesión de ver la vida como si fuera compuesta por un rompecabezas con un sinfín de detalles, limita considerablemente la carrera y la realización de este nativo. Para alcanzar el equilibrio personal, Virgo debería primero comprender los parámetros que definen a grandes rasgos las directrices de la vida.
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