Como buen signo de Tierra que es, Virgo posee una libido muy poderosa. De ahí la fama de promiscuo que tienen algunos representantes de este signo. Pero la influencia de Mercurio refrena en parte a los imperiosos impulsos que manan del interior de este nativo. Por lo general el resultado son conversaciones en torno a temas sexuales, crítica a las relaciones de otras personas o incluso el gusto de ver pero de no participar. Por una parte el amor carnal atrae fuertemente al signo, pero por otra parte la gran escrupulosidad y lo remilgado de su forma de ser hace muy difícil el sexo ocasional. Lo cierto es que únicamente cuando vence sus inhibiciones, el nativo del signo se mostrará apasionado con su pareja.
Virgo busca la delicadeza en sus relaciones amorosas. A la primera de cambio se le endurecerá el corazón y ya no habrá nada que hacer. Pero una excesiva dulzura le empalagará, así que hay que estar muy despierto en todo momento con él y buscar el punto medio que permita disfrutar al cien por cien de todos los sentidos. Lo que realmente busca Virgo en la vida es un compañero o compañera que le ayude a compartir las impresiones que le azotan a diario. La comunicación es primordial, el respeto y el juego también. A Virgo no le gusta eso de que otros lleven las riendas, cada cual lo suyo y, a ratos y cuando se tercie, se podrá intentar jugar al juego de la excitación verbal que tanto divierte a este nativo.
Desde luego Virgo busca un compañero sentimental que esté a su altura mental, que le comprenda y comparta sus mismos intereses. Cuando esto ocurre y Virgo se enamora, puede hacer muy feliz a su pareja con una dedicación total y absoluta, y con una fidelidad a prueba de bombas.
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