Como amigo, Tauro es leal, generoso, campechano, alegre… Como buen vividor, desea compartir con sus amistades los placeres de la buena mesa e irse de fiesta con ellos, pero como persona sencilla que es, también es un buen compañero con el que dar largos paseos o simplemente charlar delante de una humeante taza de té.
En el hogar, antes o después, Tauro se hará con la batuta; y aunque esto no sea así, al nativo del signo le gustará supervisar y halagar los detalles que de verdad lo merezcan. Sus críticas serán contundentes pero nunca hirientes o mal intencionadas. La manera de expresar el afecto y el cariño puede dejar mucho que desear si se compara a este signo con otros más románticos. Sus valores son de orden terrenal pero lo bueno que tienen es que sus afectos son contantes y sonantes. Con sus hijos, Tauro es cariñoso y tranquilo. Lo cierto es que el hogar de los Tauro suele ser un hogar feliz.
En el ámbito laboral, resulta muy conveniente tener a Tauro de parte de uno. Tauro trabaja con tenacidad y paso a paso logra sus metas. Lo que nunca se debe esperar de este nativo es que se ocupe del trabajo ajeno, pues es de la opinión de que cada uno se rasque sus pulgas. A Tauro no es que le guste mandar, pero en el momento que lo considere imprescindible, cogerá las riendas para que al menos no se pierda lo que tanto esfuerzo precisa. También posee un gran sentido común y sus consejos son más sabios de lo que parecen.
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